domingo, 15 de julio de 2007

La otra maravilla del Perú

El gobierno ha anunciado el "relanzamiento" de Kuélap, la mítica ciudadela Chachapoya, como el destino central de un circuito turístico en la región Amazonas. Se anuncia incluso la construcción de un teleférico para llegar con más facilidad. Sin embargo, Kuélap, una suerte de Machu Picchu del siglo XXI, es sólo el lugar más conocido de una región con muchos atractivos, donde se mezcla la historia, la belleza paisajística y hasta el turismo vivencial.

Por Raúl Mendoza

Image Una ciudadela amurallada en lo alto de una montaña, pétrea, inexpugnable, puede ser también un cúmulo de preguntas. Así es Kuélap. ¿Una fortaleza? ¿Un centro urbano? ¿Un lugar ceremonial sembrado en medio de la niebla? Se sabe poco sobre esta urbe antigua construida a 3 mil metros de altura y también sobre sus constructores, los Chachapoyas, que no solo erigieron ciudades, sino estatuas-sarcófago para sus muertos en los farallones de las montañas y después desaparecieron.

Kuélap, el mayor atractivo turístico de Amazonas, se vende en fotos, en afiches y en tours desde hace tiempo, pero aún no es el gran ícono turístico a la manera de Machu Picchu, en el Cusco. Si seguimoscomparando, podríamos decir que Kuélap está hoy como la ciudadela cusqueña en los años 50: con muchas de sus edificaciones cubiertas por la vegetación y escasos estudios que la expliquen. Y eso que Kuélap fue descubierta en 1843, casi 70 años antes que Hiram Bingham pusiera a Machu Picchu en los ojos del mundo.

Teleférico y otros planes

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Murallas de más de 20 metros de altura, construcciones circulares y torreones sobre el abismo caracterizan a Kuélap

Ya era hora que la ciudad de los Chachapoyas fuera rescatada. No del olvido, pero sí del descuido oficial. Existe un Plan Maestro para su recuperación y se invirtió 5 millones y medio de soles entre el 2003 y el 2006 en trabajos de conservación. Este año se mejoró un tramo de la muralla exterior y del sistema de drenaje, se hizo escaleras para acceder al interior de la fortaleza y se ha recuperado varias edificaciones interiores. La mayoría tiene forma circular, el "estilo" característico de esta cultura.

El mes pasado llegaron al pie de las murallas de Kuélap –de 20 metros de altura– el primer ministro, Jorge del Castillo, y la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz, para inaugurar las obras. "Kuélap ha pasado de un estado de emergencia a un estado de producto de uso turístico", dijo la ministra. Hizo otro anuncio: la construcción de un teleférico, allí en el primer trimestre del 2008, a un costo de 21 millones de soles. Partirá desde el centro poblado de Tingo hasta una explanada bajo la ciudadela y tendrá cuatro kilómetros de recorrido.

Se quiere consolidar el circuito turístico nor-amazónico y dentro de éste, el valle del Alto Utcubamba, en cuyo corazón está Kuélap. También se planea construir un parador turístico cercano y mejorar las rutas de acceso partiendo desde Chachapoyas. La ministra Aráoz ha dicho, incluso, que hace falta un aeropuerto "en la zona". La ecuación sería así: aeropuerto-carretera mejorada-ciudadela. Hace unos años había dos aeropuertos en la ciudad, pero hoy no opera ninguno.

Lo que falta

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Con 771 metros de caída, es la tercera catarata más alta del mundo.

"Kuélap es un atractivo con gran potencial, no un atractivo cualquiera. Pero aún está en la etapa de investigación, recuperación y desarrollo", dice Arlethy Da Costa, coordinadora de turismo interno de Promperú. Y explica el problema del acceso. "La región tiene muchos otros atractivos turísticos, restos arqueológicos, paisajes espectaculares, pero falta mejorar el tema de las vías y de los servicios", acepta.

Para llegar de Lima a Kuélap hay varias posibilidades. La primera es ir -por avión o tierra- a Chiclayo y de ahí partir por tierra a Chachapoyas. (Hay que llegar de día a Chiclayo porque el bus parte a las ocho de la noche). El viaje dura diez horas, pero pueden ser catorce o más dependiendo si llueve. La otra posibilidad es ir en avión a Tarapoto y de allí por tierra a Chachapoyas: el viaje dura seis horas, pero según el clima también puede durar más. La tercera opción es viajar a Amazonas desde Cajamarca por carretera, en un viaje tan penoso como el que se hace desde Chiclayo.

"El turista nacional prefiere irse a otro lugar, porque llegar hasta aquí les demanda mucho tiempo", explica Arlethy Da Costa. No obstante, una vez que se llega a Chachapoyas las cosas pueden mejorar. Fundada en 1538 como San Juan de la Frontera de los Chachapoyas, la ciudad sirvió como punto de partida para todas las expediciones de colonización de la amazonía. Hoy, la capital de Amazonas tiene sus propios atractivos: servicios de turismo, hospedajes de una a tres estrellas y restaurantes con todo tipo de comidas. "Hace falta darle mayor comodidad a los turistas, pero eso es algo que irá mejorando con el tiempo, a medida que se consolide el circuito y el flujo de turistas vaya creciendo", explica Da Costa.

Lo que se debe conocer

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Los Chachapoyas y su culto a los muertos.

Además de Kuélap, la región Amazonas tiene otros atractivos. Uno de ellos, de repercusión mundial, es la catarata de Gocta, la tercera más alta del mundo, con 771 metros de caída. Está a una hora y media de Chachapoyas y hay que ir con guía porque el camino es difícil y pueden perderse. Ya llegando a Kuélap –a tres horas y media de Chachapoyas– puede visitar los pueblos de Tingo, Longuita, María, Choctamal. Viven del turismo que llega, conservan sus costumbres y últimamente son protagonistas del llamado turismo vivencial.

El Fondo Ítalo Peruano y Cáritas están trabajando esta forma de turismo. Una viajera impenitente como Sonaly Tuesta, conductora del programa "Costumbres", ha visto esta labor de cerca y dice: "Aplaudo la iniciativa porque ha hecho que la gente, y me incluyo porque soy de Amazonas, sepa lo que vale y no tenga miedo de mostrar su forma de vida". Pero hay más. El Fondo Ítalo Peruano también participa en obras específicas en estos pueblos: mejoramiento de caminos y de aulas escolares, y construcción de lozas deportivas. "Las lozas tienen hasta cerco de malla para que las pelotas no se caigan al precipicio", dice un colega periodista conocedor del lugar.

Image Los Chachapoyas serán recordados por sus sarcófagos con momias erigidos en las paredes de las montañas. Construcciones de este tipo son los Sarcófagos de Carajía, los Mausoleos de Revash o de Pueblo de los Muertos. Muchas de estas piezas están en el Museo de Leymebamba, un sitio que no se puede dejar de conocer, y también en las cercanías de la Laguna de los Cóndores, donde solo llegan los más avezados en treking, por lo difícil de la ruta. Y en dirección de Lamud se puede llegar a la Caverna de Quiocta, una de las más profundas del Perú: tiene 645 metros de profundidad. Otros lugares recomendables son el pueblo de La Jalca y las ruinas de Macro.

En cualquier dirección, los paisajes son espectaculares. Kuélap es el ícono turístico de esta zona, pero no el único atractivo. Y con toda su belleza, la región solo recibe el 5% del total de los turistas que ingresan al país. "Con el inicio de la siguiente etapa de recuperación en Kuélap, creemos que este monumento muy pronto estará a la altura de Machu Picchu", dijo la ministra Aráoz hace menos de un mes. Quizá todavía deban pasar algunos años para que eso ocurra. Eso puede ser bueno si beneficia a la población, los verdaderos herederos de los Chachapoyas.

fuente: larepublica.com.pe